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Registro de autoridad
Gavoto, Mateo
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.GM · Persona · 1848 - 1922

Mateo Gavotto nació en Rocoatorte, Mondovi, Italia, el 14 de septiembre de 1848. Desde 1880 trabajaba como empleado en la casa salesiana de San Benigno en el cultivo de la viña y el cuidado de la bodega. Era apreciado como hombre alegre, piadoso y diligente trabajador.
Don Bosco, ya anciano, en una visita a San Benigno, dijo al verlo: "Será sacerdote". Inició los estudios en horas nocturnas, mientras de día continuaba atendiendo la viña y la bodega.
El 10 de octubre de 1885 hizo la profesión religiosa con los votos perpetuos. En 1889, el 21 de diciembre, fue ordenado sacerdote, y partió para tierras argentinas. El destino fijado fue la nueva obra de General Roca, donde llegó a caballo costeando el caudaloso río Negro. Pero el misionero que debía ir a Chos Malal enfermó, y su lugar fue ocupado por el padre Gavotto, que se hizo presente como personal de la pobre casa de esa localidad neuquina fundada por Milanesio y Panaro hacía tres años.
A los pies de la cordillera de los Andes, el padre Mateo Gavotto misionó durante 33 años en esa región. No olvidó ningún paraje ni rancho, diseminados en la inmensa zona de su apostolado de 60.000 kilómetros cuadrados.
Trabajador infatigable, era para blancos e indígenas del noroeste neuquino, el padre solícito que acudia presuroso para socorrerlos en sus necesidades. El "padrecito Mateo" era siempre esperado y bienvenido como amigo. Su ayudante era el coadjutor Serafín Sambernardo. Los parajes que visitaron eran: El Roblecillo, en Baños de Molina, Coyamuela, Malbar, Los Menucos, Tricao Malal, Barrancas, Buta Ranquil, Lentue, Ovunco, El Cholar, La Fragua, Pichinire, Cullincó, Las Ovejas, Andacollo.
En marzo de 1921 ocupó el cargo de director de Chos Malal, pero por breve tiempo; a instancias suyas, fue exonerado del mismo para continuar sus andanzas misioneras. Fue un hombre obediente y caritativo, de gran delicadeza en el trato y de cordial hospitalidad. El padre Pedro Ricaldone, con ocasión de su visita extraordinaria a Chos Malal, quedó gratamente impresionado y conmovido por las atenciones recibidas a pesar de la pobreza verdaderamente franciscana en que vivían aquellos salesianos. Dijo de Gavotto: "Condiciones intelectuales más bien escasas. Buen criterio. Excelente en lo moral".
A su muerte, la comarca entera se conmovió, y desde todas las laderas de la cordillera descendieron sus moradores para rendir tributo al amigo y padre. Murió el 29 de julio de 1922 y sus restos mortales reposan junto a los del padre Bartolomé Panaro en el cementerio de Chos Malal.

Panaro, Bartolomé
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.PB · Persona · 1851 - 1918

Bartolomé Panaro nació en Castelletto d'Emo, Alessandria, Italia, el 4 de marzo de 1851. Creció en el ambiente de una familia cristiana. Tuvo alguna experiencia en la milicia que no se puede determinar.
Entró en el oratorio de Turín el 18 de octubre de 1875. Ingresó en el noviciado en 1876 y profesó en la Congregación con los votos perpetuos el 26 de septiembre de 1877. Se sintió llamado a la vida misionera y formó parte de la tercera expedición de misioneros salesianos que don Bosco enviaba a tierras americanas en 1877. El joven Bartolomé partió en compañía de Costamagna, Vespignani y Milanesio.
Trabajó sucesivamente como maestro y asistente en las casas de San Nicolás de los Arroyos, Paysandú y la Boca, donde tuvo como alumno a Luis Pedemonte, luego inspector de la Patagonia, quien dejó testimonio de su paciencia en el trato con los educandos y de su celo por el bien moral y espiritual de los mismos. Mientras trabajaba duro, no mezquinaba tiempo al estudio. Recibió todas las órdenes sagradas en Buenos Aires en 1884, siendo consagrado sacerdote el 22 de enero. Después dio libre curso a sus ansias de apostolado en las misiones. Llegó a la Patagonia cuando monseñor Cagliero trazaba el plan general de evangelización de los indígenas.
Fue compañero de monseñor Fagnano en Carmen de Patagones. Ayudó en la evangelización de los indígenas que poblaban las orillas del río Negro, desde Viedma hasta Chichinales. Acompañó también a monseñor Cagliero en sus largas y riesgosas excursiones apostólicas.
Fue misionero en Chos Malal, capital del territorio del Neuquén desde 1887 y asumió como párroco en 1888. Allí fue compañero del padre Domingo Milanesio, fundador de esa misión. Ambos trabajaban a la par y edificaron la capilla del lugar. Cuando el padre Milanesio dejó Chos Malal, acompañó a Panaro el padre Mateo Gavotto, los dos pasaron el resto de su existencia en esa Misión, haciendo una vida verdaderamente eremítica. La soledad pesaba más sobre ambos misioneros que el duro trabajo. El padre Panaro luchó denodadamente por la evangelización y educación de los indígenas y contra los excesos de los blancos que llegaban para apoderarse de las tierras usurpadas a sus legítimos ocupantes.
Los moradores de aquellos parajes testimonian que el padre Bartolomé Panaro era valiente en el cumplimiento de su misión, también cuando la autoridad suprema del territorio, olvidando las leyes divinas y humanas, obraba a su arbitrio, como sucedió con el Gobernador, por ejemplo. Con una gran capacidad de sacrificio, se sujetó a muchas privaciones para reunir los fondos necesarios con el propósito de dotar de un colegio salesiano a la misión de Chos Malal. A pesar de 30 largos años de empeño para tal fin, el misionero no tuvo el consuelo de ver realizado su deseo.
Hasta el día de hoy, en Chos Malal no ha surgido colegio salesiano alguno.
Este misionero de la Patagonia, con su laboriosidad, difundió la palabra de Dios y visitó las comunidades originarias. Demostró que aquel valle era apto para variados tipos de cultivos, cuando muchos lo consideraban una necedad en aquellas tierras.
En el oasis chosmalense dos cosas eran admiradas: la huerta del misionero, donde crecían todo tipo de verduras y plantas frutales y la humildísima vivienda de los salesianos, un claro testimonio de laboriosidad y pobreza.
El padre Panaro vivía con gran sencillez y bondad. Los pobladores lo llamaban cariñosamente el padre Bartolo: él mismo firmaba así sus comunicaciones.
El deceso del padre Bartolomé Panaro, acaeció el 27 de octubre de 1918, a los 67 años de edad. Fue sepultado en el cementerio de Chos Malal.