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Registro de autoridad
Crestanello, Augusto
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.CA · Persona · 1862 - 1925

Augusto Crestanello nació en Pressana, Vicenza, Italia, el 24 de marzo de 1862. El Colegio Salesiano de Valsálice lo acogió como alumno el 25 de noviembre de 1888. El mes de septiembre de 1890 fue novicio en Foglizzo, para hacer su profesión perpetua en Valsálice el 3 de octubre de 1891. En 1893 llegó a la República Argentina.
En menos de un año recibió todas las órdenes sagradas de manos de monseñor Cagliero en 1894 y el sacerdocio en 1895.
Formado en la escuela de don Bosco y de don Rúa adquirió un conocimiento profundo del Sistema Preventivo que puso en práctica en su misión.
En 1897 el padre Augusto Crestanello ya se encontraba en Junín de los Andes, fue encargado de la obra durante las muchas y prolongadas ausencias del padre Milanesio. Construyó una modesta casa para las hermanas, contigua a la misión salesiana. Fue confesor de la beata Laura Vicuña y su primer biógrafo. Registra su fallecimiento en 1904.
En marzo de 1911 fue destinado a Bahía Blanca. Pero en 1912 lo encontramos como prefecto en Viedma.
En 1913 pasó a Comodoro Rivadavia alquilaron una casa de 4 habitaciones y ahí mismo, abrieron una escuela. “El día 13 de abril de 1914 aparecía sobre la puerta de la calle de la casita la inscripción ‘Colegio Salesiano’ y el 4 de marzo del mismo año comenzaban las clases.” Ese mismo año le ponen el nombre de Miguel Rúa en homenaje al primer sucesor de San Juan Bosco. El Padre Crestanello fue su fundador y director.
Entre 1918 y 1922 fue director de la casa de Rawson, terminó la construcción del templo parroquial y fundó la asociación de exalumnos de Don Bosco de esa localidad. En ese período oficiaba como confesor de la casa de Trelew.
Luego regresó a Comodoro Rivadavia donde permaneció hasta su muerte, acaecida el 25 de julio de 1925, a los 63 años de edad. 30 de sacerdocio y 34 de profesión.

Migone, Mario
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.MM · Persona · 1863 - 1937

Mario Luis Migone nació en Montevideo, Uruguay, el 13 de diciembre de 1863. Fue la primera vocación y el primer sacerdote salesiano de América Latina. Cuando ingresó en el colegio Pío IX de Villa Colón, solo tres comunidades salesianas existían en América: San Nicolás de los Arroyos de Buenos Aires y Villa Colón de Uruguay.
Ingresó el año 1877 en el colegio Pío IX. Dejó sus tierras y puso pie en Buenos Aires como aspirante a la vida salesiana.
Realizó un viaje a Europa en compañía de sus padres. Al visitar el Oratorio de Turín con su progenitor, don Bosco invitó a ambos a sentarse a su mesa, esta distinción incitó aún más al joven uruguayo a seguir su vocación salesiana.
Grandes salesianos intervinieron en su formación cultural y religiosa: monseñor Luis Lasagna; monseñor Santiago Costamagna; monseñor Juan Cagliero, monseñor José Fagnano y don Rúa.
Finalizados sus estudios secundarios ingresó en el noviciado, mientras trabajaba en el Boletín Salesiano, editado en castellano, como corrector y redactor. Ya desde 1881 era asistente de los aspirantes y ayudante del padre José Vespignani. Profesó el 27 de enero de 1882. Siendo estudiante de teología, se ocupaba también de la traducción de los artículos del Boletín Salesiano italiano para publicarlos en la edición nacional.
Cuando monseñor Cagliero regresó de Chile, en 1887, lo consagró sacerdote. Elegido secretario de monseñor Cagliero, pasó 3 años en Viedma, desempeñando al mismo tiempo el cargo de director espiritual de los alumnos del colegio San Francisco de Sales.
Cuando se estableció la Prefectura Apostólica, las Islas Malvinas quedaron a cargo de los salesianos. Entre 1889 y 1891, no habiendo otro salesiano que supiese hablar inglés para acompañar al padre Patricio Diamond, monseñor Cagliero envió a Migone a las Malvinas. No pudo soportar los grandes fríos... se le hincharon los pies y las manos de tal manera que apenas podía celebrar la misa. Cagliero lo hizo retornar y lo nombró provicario y director de Viedma.
En 1892 acompañó a Cagliero en la visita a la casa de Concepción, Chile. Al retornar, pasó por la ciudad de Punta Arenas y visitó la Isla Dawson, donde monseñor Fagnano había fundado la floreciente misión San Rafael para evangelizar a los kawéskar y selk’nam.
Cagliero le asignó ser director de Patagones o de las Malvinas, Migone eligió las Malvinas. Paulatinamente se fue habituando al lugar, considerado por otros como de destierro. Vivía feliz y deseaba quedarse hasta la muerte. Pero pronto le cambiaron los planes. La Congregación acababa de aceptar la dirección del colegio “El Patrocinio de San José" de Santiago, Chile. Monseñor Santiago Costamagna necesitaba un director y Migone fue elegido para el cargo.
Desplegó una actividad multifacética: organizó la educación católica de la capital malvinense y fue concentrando poco a poco la misión en la propuesta de las Hijas de María Auxiliadora, que llegaron a las islas de su mano, en 1907.
Escribió sus memorias, publicadas en Buenos Aires en 1948: “Treinta y tres años de vida malvinera”, intenta ser una demostración científica de la soberanía argentina sobre las islas. En él se lee: “De las conversaciones con el gobernador de Malvinas salí convencido de que el mentado derecho inglés no tenía más apoyo que la fuerza”. Y escribió también una biografía de Fagnano “Un héroe de la Patagonia. Apuntes biográficos de José María Fagnano”, publicado en el Colegio Pío IX de Buenos Aires en 1933. En este libro denuncia, entre otros atropellos, el rapto de las mujeres originarias para el servicio doméstico y sexual, por parte de los blancos criollos o extranjeros.
Sacerdote de vasta cultura, además del castellano, hablaba y escribía el inglés, el francés, el italiano y el alemán.
El cine, primero y único en Puerto Stanley por mucho tiempo, fue creación del padre Migone. Él lo cuenta así:
El gasto era grande, porque incluía la adquisición de maquinaria eléctrica para la producción de esa luz que aún no existía en la Colonia. En aquellos tiempos, los jóvenes tenían pocos medios de distracción, y ese hecho contribuía a que se reunieran en las casas de bebida para pasar el tiempo, expuestos a la adquisición de malos hábitos...
Escritor y fiel observador de la realidad, el padre Migone expresó libremente su opinión respecto de la soberanía de las islas, sin tapujos y defendiendo la causa argentina, aún siendo de origen uruguayo. En su libro “Treinta y tres años de vida malvinera” escribió:
Debo confesar que aún antes de tener ideas propias sobre el litigio, mis simpatías se inclinaban en favor de la Argentina. Me movía a ello su ecuanimidad y paciente tolerancia, que se daba por satisfecha protestando continuamente contra el hecho consumado, en contraposición a la arrogancia inglesa, que mira y miró siempre con desdén lo que califica de pretensiones argentinas.
Sus siete últimos años de vida fueron de tribulación por una enfermedad que exigía diariamente dolorosas curaciones. En medio de aquella soledad tuvo el consuelo de verse amado por católicos y protestantes, que se alternaban para asistirlo. Lo estimaban las autoridades, los trabajadores, los marineros... y lo reconocían como un hombre santo.
Celebró sus bodas de oro sacerdotales en el mes de junio de 1937. Murió en Puerto Argentino, Islas Malvinas, el 1 de noviembre de 1937 a los 74 años de edad.
Su sepelio fue un homenaje de todos los pobladores de las Malvinas, incluidas las autoridades civiles, que ya en vida de Migone le habían dedicado una calle como ciudadano benemérito. Sus restos descansan en el cementerio de Puerto Argentino que él mismo había construido.

Vacchina, Bernardo
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.VB · Persona · 1859 - 1935

Bernardo Vacchina nació el 19 de marzo de 1859, en Revignano d' Astí, uno de los tantos pueblitos que rodean la capital del Piamonte, pertenecientes a la provincia de Alessandria, Italia. Hijo menor de una familia de campesinos.
Los primeros años de su infancia los pasó en la casa familiar y ayudando en las tareas campesinas. En esos tiempos la fama de Don Bosco, tanto como sus escritos y el trabajo educativo con los jóvenes pobres y abandonados se iba difundiendo en esa zona norteña italiana. Esto habría alimentando en Bernardo el deseo de conocer el Oratorio de Turín, al que ingresó en 1873.
Vacchina descubrió en Don Bosco una personalidad de un carisma y afecto que llamaron su atención. En 1875 cursaba el bachillerato, enfermó gravemente de tifus. Pero Don Bosco le vaticinó una larga y prolífica vida. Los tiempos que vivió en el oratorio fueron los años de la "euforia misionera por la patagonia”.
Vacchina llegó a América en 1880, tomó contacto con Luis Lasagna y fue encomendado a trabajar como secretario del nuncio, Monseñor Luis Matera. La experiencia no fue buena y pidió ser relevado.
Hacia el año 1882 Vacchina fue destinado a la comunidad de San Nicolás de los Arroyos. En abril, monseñor Aneiros, lo ordenó sacerdote.
Durante 1883, 1884 y 1887 residió en la parroquia San Juan Evangelista, primera parroquia salesiana de América, en el barrio porteño de La Boca. Interrumpidos en 1885 y 1886 en que residió en la comunidad de San Carlos del barrio de Almagro, donde trabajó en una experiencia de vanguardia que fue la implementación de la catequesis en los colegios estatales.
En 1887 Cagliero le pidió que se hiciera cargo de la parroquia de Viedma donde residió entre 1888 y 1892. Como párroco de Viedma, que era la casa central de las misiones del vicariato, el novel misionero tuvo que ir desplegando su creatividad para seguir afianzando la obra de la Iglesia en la región. Asumió la responsabilidad de abrir el colegio, el oratorio, hacerse cargo del cuarto grado, y de recibir a los primeros 12 pupilos “... entre los cuales cuatro eran indiecitos”. Intercedió ante las autoridades para mejorar el cementerio y empezó a recorrer los rancheríos en busca especialmente de los enfermos.
Como director de Viedma creó en 1889 su obra de mayor impacto social: el Hospital "San José" de Viedma. La precariedad de los pobladores se veía reflejada también en las severas dificultades de salud que experimentaban sobre todo los más pobres.
En 1891 realizó una misión itinerante en el sur de la provincia de Buenos Aires, jurisdicción de la parroquia de Bahía Blanca, a cargo del padre salesiano Miguel Borghino: por Coronel Suárez, Pigüé, Saavedra, Arroyo Corto, Torquinst, Napostá, Vitícola, Colonias rusas, Coronel Suárez, entre otras predicando, catequizando, casando, visitando enfermos y sobre todo preparando primeras comuniones.
Esta fue la única experiencia como misionero solitario de Vacchina, y de tal manera marcó su corazón, que escribió una memoria aparte para describir lo que vivió en esos días. Terminada su misión, se dirigió a Bahía Blanca a rendir cuenta al párroco, y transcribir los datos de la administración de los sacramentos realizados. Luego de culminado este trámite se dirige a Buenos Aires. Allí, en 1892 recibió la designación como capellán del Chubut.
Vacchina tomó posesión de la misión de Rawson el 4 de diciembre de 1892 en un informe del 26 de diciembre que remite al vicario con los proyectos a realizar que podemos sintetizar en:
• Abrir dos colegios, uno para niños y otro para niñas a cargo de los salesianos y las Hijas de María Auxiliadora respectivamente.
• Abrir un pequeño pupilaje y una escuela de Artes y Oficios... para los indios, para los católicos y para los protestantes...;
• Abrir una enfermería para los adultos;
• Pide recursos para emprender la expedición al interior de la provincia, para comenzar la evangelización de los aborígenes que "... es la obra máxima y la que importa mayores sacrificios".
La primera concreción será la atención de los enfermos, que del mismo modo que en Viedma, se fue dando espontáneamente. Poco a poco se fue constituyendo en algo permanente que fue dando forma a lo que sería el hospital "Buen Pastor" de Rawson. A mediados de 1893 ya funcionaba la escuela de varones. Al poco tiempo, y aprovechando la visita del padre Domingo Milanesio en Rawson, Vacchina parte a Buenos Aires con el fin de conseguir recursos para afianzar la misión y traer a las Hijas de María Auxiliadora para abrir el colegio de niñas. En la Capital logra reunirse incluso con el presidente Sáenz Peña, que le ofrece una importante ayuda económi­ca. No tuvo tanto éxito en el Consejo Nacional de Educación ante una pro­puesta suya de hacerse cargo de los colegios nacionales de la zona, la cual fue rechazada. Llegó Vacchina a Rawson el 18 de noviembre, con medios materiales y cuatro hermanas, que a los pocos días, el 20 de noviembre, abrieron el colegio para niñas.
Hacia junio de 1894 el presidente Luis Sáenz Peña firmó un decreto donde determinaba que los menores delincuentes o depositados (huérfanos) les serían entregados a la custodia de los R.P. Salesianos o a las Hijas de María Auxiliadora. De modo que ya para octubre de 1894 tenían gran cantidad de niños originarios y galeses.
En 1895 se nombró gobernador a Eugenio Tello, quien con sus decisiones gubernamentales benefició a la obra salesiana. Trabajaron juntos en la construcción del cementerio de Rawson y realizaron una travesía a lo ancho, por primera y única vez del territorio a su cargo. Será para Vacchina la experiencia más importante por el contacto con las poblaciones aborígenes en su medio ambiente.
En diciembre de 1897 llegó a su antiguo primer destino patagónico con el cargo de director de la casa central de las misiones y provicario-delegado del obispo. El motivo del traslado del padre Bernardo fue que, en el traslado del gobernador de ese territorio, don Eugenio Tello, de Chubut a Río Negro, habría dicho al obispo: "No vendré si no viene también el padre Vacchina”. La intención tanto del nuevo gobernador como del vicario era repetir la experiencia del trabajo mancomunado que habían tenido en el Chubut. El misionero fue encargado de preparar la fiesta de bienvenida al nuevo gobernador, que llegaba a esa ciudad a principios de 1898. Este hecho no fue muy bien visto por los anticlericales y liberales de Viedma y sospechaban de cierta obsecuencia del gobernante ante el poder eclesial.
Esto trajo como consecuencia una marcada hostilidad de un sector de la población, que se extendió a lo largo de los años, canalizada sobre todo a través de la prensa local.
Vacchina trabajó como provicario o delegado y de Director del colegio. Los pupilos estudiantes y artesanos llenaban la casa; también la casa de las Hijas de María Auxiliadora estaba repleta de postulantes, novicias, profesas, pupilas, externas, señoritas depositadas por la autoridad. Las confesiones y sermones eran incontables. Monseñor Cagliero con frecuencia se ausentaba para sus apostólicas excursiones quedando Vacchina con sobrecargo excesivo de trabajo.
Vacchina visitaba a los presos, como capellán de la cárcel de Viedma llevaba “diarios, libros, cigarros, fruta y remedios de la enfermería” “me los gané y deseaban que los visitara con más frecuencia”. MV 14 f. 4 y 5 r.
El 17 de mayo de 1903 comienza a publicarse el periódico “Las Flores del Campo”, que sirvió, sobre todo para contrarrestar los ataques de la prensa, contraria a la misión católica. En el mismo año comienza las actividades del Círculo Católico de Obreros de Viedma, buscando integrar a la comunidad eclesial a un sector que se había mostrado reacio y contrario a la iglesia.
En la segunda mitad de julio de 1899, el desborde de los ríos Negro y Chubut, arrasó prácticamente con las más importantes poblaciones de la Patagonia septentrional. En Viedma todo el personal de la misión debió ser evacuado. En la correspondencia con Cagliero, Vacchina se muestra “destrozado” porque “nuestras misiones ya no existen”, “lo que me aflige y destroza mi corazón, es el abandono en que necesariamente han de quedar tantas almas, tanta juventud que sin nuestros pobres trabajos y nuestros colegios, han de ser víctimas del vacío y de la impiedad”. BS 1899, 266.
Cagliero le sugirió visitar Italia para pedir ayuda económica. Fue en noviembre y volvió en diciembre de ese año, con remedios, aportes económicos y maquinarias para los talleres.
El entusiasmo por el retorno de Vacchina se demuestra por algunas acciones inmediatas; las crónicas de la casa nos cuentan que el 5 de diciembre “principian a levantar los talleres de zapateria y carpintería”; el 7, “se confesó toda la tarde”; el 8 “Fiesta de la Inmaculada; Gran solemnidad” el 16 “se instalaron los talleres de sastreria y carpintería”. Con el primer día del año 1905, comienza a salir el periódico “La Cruz del Sur”, publicación análoga a la realizada en Viedma, y con los mismos objetivos. El 9 de febrero de 1908 se comenzaba con la atención sistemática y continua de los presos de Rawson, iniciativa que también imitaba a la hecha en Río Negro.
Se funda el Colegio Domingo Savio y apoya la creación del Colegio María Auxiliadora de Trelew.
Este brío que siempre lo caracterizó se comenzaba a opacar. Vanzini, su biógrafo, lo cuenta así:
“El valiente misionero de antaño, ya siente que no puede más, y tiene terror que su salud y el mal carácter que le provoca, hagan derrumbar lentamente lo construído con tanto esfuerzo. Así, en el año 1917 deja Vacchina la tierra que lo vio crecer como hombre, como misionero.”
No se sabe mucho de los últimos años. Si bien descansó algún tiempo en Asunción del Paraguay, se instaló en La Boca, Buenos Aires, desde donde dirigió la publicación parroquial “La Verdad”.
Falleció en 1935, a los 76 años de edad.