Artémides Zatti, nació en Boretto, Italia, el 12 de octubre de 1880. Lo bautizaron ese mismo día en la parroquia San Marcos. Hijo de Luis Zatti y Albina Vecchi, fue el tercero de ocho hermanos. Emigró con toda la familia, llegando al puerto de Buenos Aires, Argentina, el 9 de febrero de 1897 en el vapor Vittoria. Desde allí se trasladaron a Bahía Blanca, donde los esperaba el tío Juan Zatti con una casa preparada en la calle Lavalle 327. Al poco tiempo, se trasladaron a Sarmiento 385, más cerca de la plaza de la ciudad.
La primera visita familiar que hicieron fue a la parroquia, para presentarse ante el párroco, como se acostumbraba en Italia. Era la única parroquia bahiense de entonces, dedicada a “Nuestra Señora de la Merced”, hoy catedral de la ciudad.
Artémides, junto a dos de sus hermanos, consiguió trabajo en una fábrica de mosaicos de la familia Tissot. Cada mañana, antes de ir a trabajar, asistía a misa y por la tarde, el tiempo que le dejaba libre su trabajo en la fábrica, solía pasarlo en la parroquia, ayudando al padre Carlo Cavalli, SDB, acompañándolo en algún funeral o en sus visitas a los enfermos. En poco tiempo el sacerdote se convirtió en su confesor y consejero y fue a instancias suyas que, el 19 de abril de 1900, ingresó al Aspirantado Salesiano en Bernal.
Artémides había ido a la escuela en Italia hasta cuarto grado y nunca había estudiado formalmente el español. En Bernal tuvo que retomar los estudios después de once años y afrontar el nivel secundario, que incluía clases de latín. En 1901 él mismo, en cartas enviadas a su familia, manifiesta la alegría y el entusiasmo con el que vivía sus días en Bernal. Así como la preparación para recibir la sotana, ceremonia con la que, en ese tiempo, se daba comienzo formalmente al año de noviciado para ser luego, salesiano.
Sin embargo, el 4 de enero de 1902, murió en Bernal un joven sacerdote, enfermo de tuberculosis. Artémides era uno de los que lo habían cuidado y contrajo la enfermedad. Sus compañeros recibieron la sotana el 27 de febrero de 1902, en cambio él, en esos días, partió nuevamente hacia Bahía Blanca para regresar a su casa familiar, con un sueño truncado.
Por recomendación del padre Carlo Cavalli, retomó otra etapa de su viaje, esta vez hacia Viedma, Río Negro. Llegó el 4 de marzo de 1902.
Su salud debilitada fue una de las preocupaciones durante los primeros años en Viedma. Le asignaron tareas sencillas. No mejoraba. Con frecuentes crisis de fiebre y expectoraciones con sangre proveniente de sus pulmones, las expectativas no eran positivas. Por eso, el padre Evasio Garrone, al frente del hospital y su director espiritual, le propuso que hiciera una promesa a la Virgen que, si se curaba de su mal, consagraría su vida al cuidado de los enfermos en el Hospital “San José” de Viedma. Zatti mismo, en 1915, en una edición especial del periódico “Las flores del Campo”, en homenaje al padre Garrone, escribió:
Si yo estoy bueno y sano y en estado de poder hacer algún bien a mis prójimos enfermos, se lo debo al padre Garrone, doctor, quien viendo que mi salud empeoraba cada día, me dijo terminantemente que, si no quería concluir como otros tantos, hiciera una promesa a María Auxiliadora, de permanecer siempre a su lado ayudándole en la cura de los enfermos y él, confiando en María, me sanaría... De allí su famosa expresión: “creí, prometí, sané”.
El deseo de Artémides era ser sacerdote, pero su enfermedad y las normas de la Congregación hicieron que pasara varios años viviendo en la Comunidad salesiana de Viedma, prácticamente como un Salesiano más, pero sin ingresar formalmente al noviciado y sin hacer la profesión religiosa como Salesiano.
En 1902 se instaló en Patagones el noviciado salesiano. Aunque no hay constancia que Zatti asistiera, ya que en esa época no dejó de residir en Viedma, es probable que haya cruzado el Río Negro para asistir a las conferencias del maestro de novicios y para sostener conversaciones personales con él. De lo que sí hay constancia es que el 18 de enero de 1907, después de haber superado “la prueba del noviciado” (sic) Zatti pidió ser admitido como Salesiano Coadjutor. La admisión llegó un año más tarde. El 11 de enero de 1908 hizo su primera profesión religiosa y el 18 de febrero de 1911 profesó como Salesiano Coadjutor.
Cuando Zatti llegó a Viedma, ya hacía trece años que el padre Evasio Garrone estaba a cargo del Hospital “San José” y seis que se había organizado la farmacia “San Francisco de Sales”. A medida que su salud iba mejorando, Artémides dedicaba más tiempo a trabajar en la botica y en el hospital, donde fue aprendiendo el oficio y asumiendo responsabilidades.
En Italia, había cursado algunos años de nivel primario. En Bernal debió interrumpir los estudios a causa de la tuberculosis. En Viedma y en franca recuperación de su enfermedad, intentó hacer el nivel secundario a distancia en un instituto privado porteño. Sin embargo, la correspondencia de aquella época, estudiada por el padre Entraigas para su biografía, muestra que, a pesar del esfuerzo de Zatti, se interrumpió. Sin el secundario completo, debió renunciar a la posibilidad del título universitario de farmacéutico, pero con mucho esfuerzo, pudo conseguir el de idóneo en farmacia. Lo atestigua un diploma de la Dirección General de Salubridad y Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires fechado en La Plata, el 30 de mayo de 1917 qué dice: “Aprobado en los exámenes rendidos ante esta dirección el 28 de mayo de 1917, Artémides Zatti, de nacionalidad italiano, de 36 años, queda reconocido como Idóneo en Farmacia.”
Cuando murió el padre Garrone, en 1911, asumió como vicedirector, administrador y enfermero del Hospital “San José”. No hay notificación oficial que designe a Zatti con alguna responsabilidad respecto al hospital, pero en su proceso de beatificación se testificó:
La responsabilidad directiva del Hospital recayó sobre él casi espontáneamente, porque antes que muriera el padre Garrone, hacía tiempo que ejercía como farmacéutico y enfermero. Muriendo el padre Garrone, no quedaba otro en su lugar y lo ocupó Zatti con la anuencia de los superiores.
El padre Luis Pedemonte, primer inspector salesiano con sede en Viedma, al asumir en 1912, comprendió la importancia real y simbólica del “Hospital San José” y, al conocer a Zatti, constató que necesitaba y merecía ser apoyado en su empeño. Para eso, consiguió el aval del Rector Mayor, Pablo Albera, calculó el costo de la obra, consiguió benefactores, consiguió ayuda del gobierno y puso la piedra fundamental. Pero quien se encargó de dirigir los trabajos de la edificación y la provisión de materiales fue Artémides Zatti. Ambos se complementaron en el trabajo a favor de los enfermos. El Coadjutor Antonio Patriarca brindó su experiencia de constructor y el 5 de septiembre de 1915 se inauguró solemnemente la planta baja del nuevo Hospital. Ya en 1913 se habían creado Centros de Asistencia Pública en Viedma, San Antonio, Valcheta y Conesa, pero al carecer de internación y sala de operaciones, derivaban a quienes lo necesitaban al Hospital “San José”.
En su biografía titulada “El Pariente de los pobres”, el padre Raúl Entraigas dice acerca de las tareas de Zatti en el hospital:
Su labor no era naturalmente burocrática. Era director porque él lo hacía todo: contrataba, dirigía y pagaba al personal, compraba la leche y la verdura para los enfermos, vigilaba la limpieza de las reparticiones (...) Sobre todo, debía buscar lo necesario para pagar lo que consumía el hospital.
Su extensa jornada comenzaba a las 4:30 h o 5 de la mañana y, a lo largo del día, alternaba la atención personalizada a los enfermos del hospital y los domiciliarios distribuidos por toda la Comarca, con las prácticas religiosas de su comunidad. Trabajaba en la farmacia, hacía reparaciones, respondía correspondencia y se reunía con las enfermeras acompañándolas para el buen funcionamiento del hospital.
También fue enfermero del colegio “San Francisco de Sales”, del colegio de las Hermanas de “María Auxiliadora”, del “Círculo de Obreros Católicos” y de la Cárcel de Viedma.
En el discurso que el Dr. Fernando Molinari pronunció al inaugurar un monumento en su memoria, en 1956, se rescata la personalidad y los valores que sustentaron su accionar cotidiano:
Es imposible no recordar las andanzas en su bicicleta, sus rondas incansables, con su clásico guardapolvo blanco anudado a la cintura, saludado con cariño por cuántos encontraba a su paso. En el lento rodar de su bicicleta había tiempo para todo... Un saludo afectuoso, la palabra cordial, el consejo mesurado, alguna indicación terapéutica, ayuda espontánea y desinteresada... Sus amplios bolsillos estaban siempre repletos de medicamentos qué distribuía a manos llenas entre los necesitados. Recorría uno a uno cuánto llamado recibiera, prodigando no solo sus conocimientos en medicina, que los tenía y muy sólidos, sino también confianza, optimismo y la fe que irradiaba su sonrisa constante ancha y dulce y la bondad de su mirada.
En 1914 Zatti obtuvo la ciudadanía argentina.
En 1934 al crearse la diócesis de Viedma aparece la necesidad de establecer una sede para su primer obispo, el salesiano Nicolás Esandi. Con este objetivo se decidió encarar la construcción de la curia episcopal, al lado de la catedral y frente a la plaza, justo en el espacio que ocupaba el Hospital San José.
La congregación dispuso el traslado del hospital al terreno de la Escuela Agrícola San Isidro, en las afueras del pueblo. Comenzaron con los trabajos de demolición inmediatamente, incluso antes de poder retirar a todos los enfermos del lugar, y sin poder acondicionar el espacio asignado para su atención. Fue una decisión administrativa que no tuvo consideración de las personas, de los enfermos y mucho menos, del trabajo que había desarrollado Artémides Zatti.
Fueron 48 años de trabajo en el Hospital “San José” durante los cuales creció su fama de santidad.
El 15 de marzo de 1951 a los 70 años de edad, falleció en el Hospital de la quinta San Isidro en Viedma, como consecuencia de cáncer en el hígado. Sus restos fueron depositados en el panteón salesiano del cementerio de Viedma. Posteriormente, el 13 de diciembre de 1981, fueron trasladados a la parroquia Don Bosco de la misma ciudad.
El 14 de diciembre de 1952 se designó una calle de Viedma con el nombre de Artémides Zatti. En 1954 el padre Raúl Entraigas publicó su primera biografía y, el 13 de diciembre de 1975 se puso su nombre al Hospital Vecinal de Viedma.
Desde el 22 de marzo de 1980 hasta el 17 de mayo de 1982 se realizó la investigación diocesana en Viedma para la causa de beatificación. El 19 de abril de 1980 Carlos Bosio, sanó milagrosamente, hecho que fue atribuido a su intercesión. El 6 de febrero 2001 el papa San Juan Pablo II aprobó este milagro y lo beatificó, en Roma, el 14 de abril de 2002.
En agosto de 2016 se produjo otro milagro atribuido a su intercesión, en Filipinas. El papa Francisco lo aprobó para su canonización celebrada en Roma el 9 de octubre de 2022.
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.ZA
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Persoon
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1880 - 1951