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Registo de autoridade
Borghino, Miguel
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BM · Pessoa singular · 1855 - 1929

Miguel Borghino nació en Vigone, Turín, Piamonte, el 22 de noviembre de 1855. El colegio de Valsálice lo recibió como alumno el 18 de octubre de 1868. Ingresó en el noviciado el año 1876, para hacer la profesión perpetua el 17 de septiembre de 1877. Continuó sus estudios en Valsálice en 1878. Formó parte de la cuarta expedición de misioneros que don Bosco envió a América. Su primer destino fue el colegio Pío de Villa Colón, Uruguay.
Recibió la consagración sacerdotal el 26 de febrero de 1879. Durante el año 1880 desempeñó la tarea de director espiritual del colegio Pío de Villa Colón de Montevideo y entre 1881 y 1882 ejerció el cargo de director de estudios en Las Piedras.
En 1883 a Borghino le fue confiada la delicada e importante tarea de fundar la grandiosa obra de la ciudad de Niteroi, Río Janeiro, y la casa de formaciớn de Lorena. Se desempeñó como director de Niteroi hasta 1888, dejando consolidada la presencia salesiana en esa ciudad.
Regresó al colegio Pío de Villa Colón en 1889 como subdirector y administrador. Eran épocas de grandes dificultades, pues la masonería imperaba en el Uruguay y el laicismo en la enseñanza, combatían ferozmente la obra de los misioneros católicos. De carácter enérgico y resuelto, afrontó ásperas luchas para afianzar la obra salesiana.
En 1890 el padre Miguel Borghino fue nombrado párroco de Bahía Blanca por el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Antonio Espinosa. Las crónicas del colegio Don Bosco dan cuenta que, cuando Borghino pasó a visitar al obispo para recibir su bendición pastoral, el prelado lo abrazó llorando mientras decía que había hallado un sacerdote que acepte ir a esa ciudad. Ya habían renunciado 9 párrocos diocesanos por no soportar el ambiente anticlerical y masónico.
Llegó a Bahía Blanca en calidad de director, fundador y párroco. Lo habían precedido por algunos días el padre Domingo Milanesio y el coadjutor Carlos Rossetti. La casa y la capilla eran paupérrimas, el piso era de tierra y por los techos se filtraba el agua de lluvia.
En abril de ese año, llegó Cavalli, nombrado vicepárroco y se iniciaron las obras de la escuela y el templo. En pocos meses comenzó a funcionar una precaria escuela con 4 aulas divididas por tabiques.
En 1897 mudaron la escuela al solar de la calle Vieytes 150, actual ubicación del colegio Don Bosco. Paulatinamente se compró y se fue construyendo sobre los terrenos lindantes, hasta que la edificación completó la totalidad de la manzana.
El padre Borghino continuó con el cargo de director del colegio Don Bosco. El colegio María Auxiliadora fue también fruto del trabajo del padre Borghino. Quedó, a la vez, como responsable de la dirección del colegio Nuestra Señora de La Piedad donado por el señor Luis D'Abreu, inaugurado en 1894. Ambas tareas las realizó simultáneamente hasta 1902.
En Bahía Blanca el ambiente era hostil por la masonería y el liberalismo. Arreciaban los ataques contra la obra salesiana y contra el padre Borghino, con insultos y amenazas de incendio.

En 1899 con ocasión de la catastrófica inundación causada por el desborde del río Negro, Borghino escribía al padre Bonacina: "Yo estoy en la miseria hasta los ojos y con las deudas que me están ahogando. Pero nunca se dirá que he dejado a mis hermanos sin techo y sin vestido... dividiremos juntos... lo poco que tenemos”.
Efectivamente, en agosto, provenientes del Alto Valle, corridos por las aguas del río, llegaron salesianos, religiosas, niños y niñas. A todos se les dio alojamiento vestido y alimento, gracias a la ayuda oportunamente recibida de Buenos Aires y de la población bahiense. Los varones fueron recibidos como internos en el colegio La Piedad.
En 1902 Borghino asumió nuevas y mayores responsabilidades aún, pues fue enviado a Estados Unidos de Norteamérica como vice-inspector. Como tal atendió la obra salesiana de San Francisco (California) y la de Nueva York. En ese cargo permaneció hasta 1908.
De 1909 a 1911 pasó a Venezuela como inspector de la obra salesiana.
El padre Borghino regresó a su querido colegio Don Bosco de Bahía Blanca en 1912 en calidad de director. Pero, ante la enfermedad de su anciana madre, viajó urgentemente a ltalia en 1913 para asistirla en sus últimos momentos.
Desde Italia regresó al Brasil para desempeñar diversas tareas. En 1915 fue el encargado de la casa salesiana de Río de Janeiro. De 1916 a 1919 cumplió la misión de confesor en el liceo Sagrado Corazón de Jesús de San Pablo. Permaneció en Niteroi desde 1920 a 1926. De 1927 a 1929 estuvo a cargo de la capellanía de un hospital donde ejerció su ministerio sacerdotal.
En 1929 al retornar de Brasil a su amada Italia, participó en Roma y en Turín de la celebración de las solemnes fiestas con ocasión de la beatificación de don Bosco.
Por el malestar del corazón, que ya se había manifestado en América, el 14 de noviembre de 1929 dejaba de existir en Turín cuando estaba transitando los 74 años de su vida.