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Borgatello, Maggiorino
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BMa · Persoon · 1857 - 1929

Maggiorino Borgatello nació en Varengo, Italia el 8 de febrero de 1857. Llegó al oratorio de Don Bosco a los 16 años. Hizo los votos perpetuos como salesiano en Lanzo en 1877 y se ordenó sacerdote en 1880 en Lucca, donde fue director espiritual hasta 1884 y desempeñó la misma tarea en Turín, en 1885. Luego fue prefecto de la sacristía del templo Sagrado Corazón de Roma hasta 1886. Luego se enfermó y tras la muerte de Don Bosco, en 1888, pidió a Don Rúa ir a la Patagonia, a cumplir el sueño de Don Bosco.
Desde 1888, Fagnano lo destinó a atender la capilla de Punta Arenas que tomó el rango de parroquia en 1901 y de la cual fue párroco y rector hasta 1912. Impresiona la meticulosidad con que llevaba los libros parroquiales. Dejó varios cuadernos, de doscientas páginas cada uno, con el título de “Crónica de las funciones de la parroquia de Punta Arenas”.
En 1893 inició en Magallanes un Museo etnográfico y de ciencias naturales, que bautizó como “Museo Territorial Salesiano” y que ahora se denomina Museo “Maggiorino Borgatello”. Reunió una amplia colección de objetos etnográficos, piezas arqueológicas, fósiles y ejemplares de flora y fauna local. Hay ejemplares únicos: el “perro fueguino”, por ejemplo, especie extinguida desde hace muchos años. También, junto a Lino Carbajal y Durando, fue responsable de la presentación de las misiones fueguinas en la Exposición de Arte Sacro desarrollada en Turín en 1898.
Fue director de las misiones de San Rafael en isla Dawson hasta su cierre en 1911. El desempeño de esta tarea le sirvió para conocer mejor a los naturales que vagaban por los canales fueguinos. Hombre prolijo como era, estudió la lengua de aquellos aborígenes: onas, yaganes y alacalufes (sic) y se aventuró a hacer un parangón de esas tres lenguas con la de los tehuelches de la Patagonia.
Estuvo en Nuestra Señora de la Candelaria en 1913, donde levantó dos locales importantes: uno para el servicio meteorológico y otro para el Museo de la Misión que inauguró en junio de 1913, que lleva el nombre de “Monseñor Fagnano” y aún está en funcionamiento.
En el Boletín Salesiano se pueden leer no pocas relaciones, que Borgatello remitía desde las misiones. Describe las tierras sureñas “con tinta muy negra”, relata el desastre que significó para los indígenas la invasión de los buscadores de oro en Tierra del Fuego, “con daño inmenso de los desdichados indios, en parte asesinados, o sino, sometidos a dura esclavitud”. En su escrito “Florecillas Silvestres” relata la muerte ejemplar y santa de decenas de aborígenes, particularmente de niños. En “Flores Magallánicas”, otros escritos en torno de las misiones. Gracias a su detallada escritura podemos conocer los hechos más destacados y los movimientos poblacionales y del personal de las misiones.
A pesar de las críticas que le propició en vida, tras la muerte de Fagnano escribió su vida de forma enteramente laudatoria.
Borgatello, vuelto a su patria, estuvo por poco tiempo en Roma y luego puso pie en el Oratorio de Valdocco y desempeñó el cargo de vicepárroco y prefecto de sacristía de la basílica de María Auxiliadora durante 14 años, donde trabajó con celo hasta el final de sus días. Durante su estadía en Valdocco escribió sus memorias.
Su trabajo misionero y etnográfico fue relatado por él mismo en las siguientes publicaciones:
• “Le Nozze D’Argento ossia 25 ani della missione salesiana della Patagonia Merid. E Terra del Fuoco. Prefettura apostólica Di Mons. Giuseppe Fagnano (1887-1912), Societá Editrice Internazionale, Torino, 1921.
• “Fiorellini silvestri Magellanici”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1920.
• “Florecilla silvestre del Magallanes”, Escuela Tipográfica Salesiana, Turín, 1924.
• “Padre José Fagnano Vero, misionero salesiano. Vida y obra”, (Con Buvinic) Ed. Salesiana, Santiago de Chile, 1975.
• “Patagonia meridionale e terra del fuoco, memorie di un missionario, nel cinquantenario delle misión salesiane”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1929.
• “Nella Terra del fuoco, memorie di un missionario salesiano”, società editrice internazionale, Turín, 1920.
• “Un conquistatore d’anime Monseñor Gius.Fagnano”, En Letture Cattoliche, No 856, Turín, 1994.
Murió en Turín el 20 de diciembre de 1929.

Zenone, Juan
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.ZJ · Persoon · Ca. 1868 - 1941

Juan Zenone nació en Piossasco, Novara, Italia. Hay divergencia en la documentación sobre su fecha de nacimiento. El P. Pietro Stella, quien redactó su carta mortuoria, dice que tenía 69 años al morir, y el libro de Salesiani Defunti dice que tenía 73 años.
Quedó huérfano de padre y madre a los 9 años de edad. Estudió en el San Juan Evangelista de Turín y terminó el secundario en Valsálice. Fue alumno protegido de Felipe Rinaldi, quien lo apreciaba mucho. Realizó los votos perpetuos en 1890 en Foglizzo, Turín, y se ordenó sacerdote en Punta Arenas, Chile, en 1895.
Vino a América en 1892 donde permaneció hasta 1923. Llegó a la misión de la Candelaria en agosto de 1895. Fue el primer maestro rural de los nativos.
El padre Beauvoir en sus memorias, entre otras cosas, escribió de Zenone:
Si bien de constitución muy delicada y de salud precaria, trabajaba como un mártir, atendiendo constantemente a los niños... Les daba clase cuatro horas por día, los asistía siempre y en todas partes con singular paciencia. Los ocupaba con la música y con variados trabajitos, los llevaba a paseo; era paciente con ellos, tolerando sus travesuras infantiles, y muy benigno al corregirlos y castigarlos cuando cometían faltas. Era de una humildad y obediencia a toda prueba; atento y activo: en suma, el padre Juan Zenone era muy virtuoso; era un verdadero salesiano. Por eso, todos lo apreciaban. Doy gracias a Dios por haberme tocado un compañero así.
Fundó la casa de Santa Inés en el Río Fuego, con la intención de acoger a los indios desalojados de la Isla Dawson. Esa casa funcionó tres lustros, fue su primer y único director. Fundó además la casa de San José del Lago Fagnano, actual Tolhuin. Y vivió algún tiempo en en la actual Estancia Viamonte a 47 km al sur de Río Grande, junto con los hermanos Bridges, protestantes, enseñando a los originarios a criar, bañar y esquilar ovejas, de modo que pudieran insertarse en el mercado laboral.
Aprendió el idioma y dejó escritos vocabularios. Dejó su trabajo registrado en los libros de bautismo de campo, un verdadero tesoro no sólo para la Iglesia, ya que rinden cuenta de la existencia de unos trescientos selk’nam en el territorio que recibieron el bautismo. Él es el cronista de los primeros años de la misión. Sus relatos no registran el frío ni las adversidades de la misión, sin embargo, registra las muertes de los indios como lo único que sucede en el día y a veces en la semana, de lo que inferimos que ha sufrido mucho al respecto.
El frío y las condiciones precarias de la vida en el extremo sur habían minado su salud. Comenzó a beber, lo que le generó deudas y dificultades con sus hermanos y superiores. Restringieron sus movimientos y debía pedir permiso para salir.
Los últimos años, ya enfermo de alcoholismo, regresó en 1923 a su tierra natal en Piossasco Italia, donde murió el 23 de marzo de 1941.