Mostrando 25 resultados

Registro de autoridad
Borghino, Miguel
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BM · Persona · 1855 - 1929

Miguel Borghino nació en Vigone, Turín, Piamonte, el 22 de noviembre de 1855. El colegio de Valsálice lo recibió como alumno el 18 de octubre de 1868. Ingresó en el noviciado el año 1876, para hacer la profesión perpetua el 17 de septiembre de 1877. Continuó sus estudios en Valsálice en 1878. Formó parte de la cuarta expedición de misioneros que don Bosco envió a América. Su primer destino fue el colegio Pío de Villa Colón, Uruguay.
Recibió la consagración sacerdotal el 26 de febrero de 1879. Durante el año 1880 desempeñó la tarea de director espiritual del colegio Pío de Villa Colón de Montevideo y entre 1881 y 1882 ejerció el cargo de director de estudios en Las Piedras.
En 1883 a Borghino le fue confiada la delicada e importante tarea de fundar la grandiosa obra de la ciudad de Niteroi, Río Janeiro, y la casa de formaciớn de Lorena. Se desempeñó como director de Niteroi hasta 1888, dejando consolidada la presencia salesiana en esa ciudad.
Regresó al colegio Pío de Villa Colón en 1889 como subdirector y administrador. Eran épocas de grandes dificultades, pues la masonería imperaba en el Uruguay y el laicismo en la enseñanza, combatían ferozmente la obra de los misioneros católicos. De carácter enérgico y resuelto, afrontó ásperas luchas para afianzar la obra salesiana.
En 1890 el padre Miguel Borghino fue nombrado párroco de Bahía Blanca por el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Antonio Espinosa. Las crónicas del colegio Don Bosco dan cuenta que, cuando Borghino pasó a visitar al obispo para recibir su bendición pastoral, el prelado lo abrazó llorando mientras decía que había hallado un sacerdote que acepte ir a esa ciudad. Ya habían renunciado 9 párrocos diocesanos por no soportar el ambiente anticlerical y masónico.
Llegó a Bahía Blanca en calidad de director, fundador y párroco. Lo habían precedido por algunos días el padre Domingo Milanesio y el coadjutor Carlos Rossetti. La casa y la capilla eran paupérrimas, el piso era de tierra y por los techos se filtraba el agua de lluvia.
En abril de ese año, llegó Cavalli, nombrado vicepárroco y se iniciaron las obras de la escuela y el templo. En pocos meses comenzó a funcionar una precaria escuela con 4 aulas divididas por tabiques.
En 1897 mudaron la escuela al solar de la calle Vieytes 150, actual ubicación del colegio Don Bosco. Paulatinamente se compró y se fue construyendo sobre los terrenos lindantes, hasta que la edificación completó la totalidad de la manzana.
El padre Borghino continuó con el cargo de director del colegio Don Bosco. El colegio María Auxiliadora fue también fruto del trabajo del padre Borghino. Quedó, a la vez, como responsable de la dirección del colegio Nuestra Señora de La Piedad donado por el señor Luis D'Abreu, inaugurado en 1894. Ambas tareas las realizó simultáneamente hasta 1902.
En Bahía Blanca el ambiente era hostil por la masonería y el liberalismo. Arreciaban los ataques contra la obra salesiana y contra el padre Borghino, con insultos y amenazas de incendio.

En 1899 con ocasión de la catastrófica inundación causada por el desborde del río Negro, Borghino escribía al padre Bonacina: "Yo estoy en la miseria hasta los ojos y con las deudas que me están ahogando. Pero nunca se dirá que he dejado a mis hermanos sin techo y sin vestido... dividiremos juntos... lo poco que tenemos”.
Efectivamente, en agosto, provenientes del Alto Valle, corridos por las aguas del río, llegaron salesianos, religiosas, niños y niñas. A todos se les dio alojamiento vestido y alimento, gracias a la ayuda oportunamente recibida de Buenos Aires y de la población bahiense. Los varones fueron recibidos como internos en el colegio La Piedad.
En 1902 Borghino asumió nuevas y mayores responsabilidades aún, pues fue enviado a Estados Unidos de Norteamérica como vice-inspector. Como tal atendió la obra salesiana de San Francisco (California) y la de Nueva York. En ese cargo permaneció hasta 1908.
De 1909 a 1911 pasó a Venezuela como inspector de la obra salesiana.
El padre Borghino regresó a su querido colegio Don Bosco de Bahía Blanca en 1912 en calidad de director. Pero, ante la enfermedad de su anciana madre, viajó urgentemente a ltalia en 1913 para asistirla en sus últimos momentos.
Desde Italia regresó al Brasil para desempeñar diversas tareas. En 1915 fue el encargado de la casa salesiana de Río de Janeiro. De 1916 a 1919 cumplió la misión de confesor en el liceo Sagrado Corazón de Jesús de San Pablo. Permaneció en Niteroi desde 1920 a 1926. De 1927 a 1929 estuvo a cargo de la capellanía de un hospital donde ejerció su ministerio sacerdotal.
En 1929 al retornar de Brasil a su amada Italia, participó en Roma y en Turín de la celebración de las solemnes fiestas con ocasión de la beatificación de don Bosco.
Por el malestar del corazón, que ya se había manifestado en América, el 14 de noviembre de 1929 dejaba de existir en Turín cuando estaba transitando los 74 años de su vida.

Borgatello, Maggiorino
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BMa · Persona · 1857 - 1929

Maggiorino Borgatello nació en Varengo, Italia el 8 de febrero de 1857. Llegó al oratorio de Don Bosco a los 16 años. Hizo los votos perpetuos como salesiano en Lanzo en 1877 y se ordenó sacerdote en 1880 en Lucca, donde fue director espiritual hasta 1884 y desempeñó la misma tarea en Turín, en 1885. Luego fue prefecto de la sacristía del templo Sagrado Corazón de Roma hasta 1886. Luego se enfermó y tras la muerte de Don Bosco, en 1888, pidió a Don Rúa ir a la Patagonia, a cumplir el sueño de Don Bosco.
Desde 1888, Fagnano lo destinó a atender la capilla de Punta Arenas que tomó el rango de parroquia en 1901 y de la cual fue párroco y rector hasta 1912. Impresiona la meticulosidad con que llevaba los libros parroquiales. Dejó varios cuadernos, de doscientas páginas cada uno, con el título de “Crónica de las funciones de la parroquia de Punta Arenas”.
En 1893 inició en Magallanes un Museo etnográfico y de ciencias naturales, que bautizó como “Museo Territorial Salesiano” y que ahora se denomina Museo “Maggiorino Borgatello”. Reunió una amplia colección de objetos etnográficos, piezas arqueológicas, fósiles y ejemplares de flora y fauna local. Hay ejemplares únicos: el “perro fueguino”, por ejemplo, especie extinguida desde hace muchos años. También, junto a Lino Carbajal y Durando, fue responsable de la presentación de las misiones fueguinas en la Exposición de Arte Sacro desarrollada en Turín en 1898.
Fue director de las misiones de San Rafael en isla Dawson hasta su cierre en 1911. El desempeño de esta tarea le sirvió para conocer mejor a los naturales que vagaban por los canales fueguinos. Hombre prolijo como era, estudió la lengua de aquellos aborígenes: onas, yaganes y alacalufes (sic) y se aventuró a hacer un parangón de esas tres lenguas con la de los tehuelches de la Patagonia.
Estuvo en Nuestra Señora de la Candelaria en 1913, donde levantó dos locales importantes: uno para el servicio meteorológico y otro para el Museo de la Misión que inauguró en junio de 1913, que lleva el nombre de “Monseñor Fagnano” y aún está en funcionamiento.
En el Boletín Salesiano se pueden leer no pocas relaciones, que Borgatello remitía desde las misiones. Describe las tierras sureñas “con tinta muy negra”, relata el desastre que significó para los indígenas la invasión de los buscadores de oro en Tierra del Fuego, “con daño inmenso de los desdichados indios, en parte asesinados, o sino, sometidos a dura esclavitud”. En su escrito “Florecillas Silvestres” relata la muerte ejemplar y santa de decenas de aborígenes, particularmente de niños. En “Flores Magallánicas”, otros escritos en torno de las misiones. Gracias a su detallada escritura podemos conocer los hechos más destacados y los movimientos poblacionales y del personal de las misiones.
A pesar de las críticas que le propició en vida, tras la muerte de Fagnano escribió su vida de forma enteramente laudatoria.
Borgatello, vuelto a su patria, estuvo por poco tiempo en Roma y luego puso pie en el Oratorio de Valdocco y desempeñó el cargo de vicepárroco y prefecto de sacristía de la basílica de María Auxiliadora durante 14 años, donde trabajó con celo hasta el final de sus días. Durante su estadía en Valdocco escribió sus memorias.
Su trabajo misionero y etnográfico fue relatado por él mismo en las siguientes publicaciones:
• “Le Nozze D’Argento ossia 25 ani della missione salesiana della Patagonia Merid. E Terra del Fuoco. Prefettura apostólica Di Mons. Giuseppe Fagnano (1887-1912), Societá Editrice Internazionale, Torino, 1921.
• “Fiorellini silvestri Magellanici”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1920.
• “Florecilla silvestre del Magallanes”, Escuela Tipográfica Salesiana, Turín, 1924.
• “Padre José Fagnano Vero, misionero salesiano. Vida y obra”, (Con Buvinic) Ed. Salesiana, Santiago de Chile, 1975.
• “Patagonia meridionale e terra del fuoco, memorie di un missionario, nel cinquantenario delle misión salesiane”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1929.
• “Nella Terra del fuoco, memorie di un missionario salesiano”, società editrice internazionale, Turín, 1920.
• “Un conquistatore d’anime Monseñor Gius.Fagnano”, En Letture Cattoliche, No 856, Turín, 1994.
Murió en Turín el 20 de diciembre de 1929.

Bonacina, Pedro
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BP · Persona · 1859 - 1927

Pedro Bonacina nació en Oggiorno, Como, Italia, el 8 de noviembre de 1859. Cursó sus estudios eclesiásticos en el seminario diocesano de Milán donde se ordenó sacerdote el 23 de junio de 1882. Ocupó el cargo de vicerrector, con la responsabilidad de administrador. Hubo un déficit en la contabilidad del seminario y lo culparon, tanto que huyó de Milán. Llegó a Turín y Don Rúa lo ayudó, lo embarcó a América. En enero de 1886, llegó al colegio Pio IX de Buenos Aires y comenzó el noviciado salesiano.
En 1887 visita la zona del río Colorado. En 1889 Cagliero le confió la fundación de dos casas en Pringles, hoy Guardia Mitre, una para los salesianos y otra para las Hijas de María Auxiliadora. Allí trabajaba como maestro en el Colegio "Ángel de la Guarda" de Guardia Mitre, y hacía largas excursiones por los campos.
En aquella comunidad de Pringles: las hermanas amasaban el pan para todos y lo cocinaban en un horno de barro hecho por los Salesianos. En las chacras cosechaban hortalizas abundantes. En algún puesto de la zona, el padre Bonacina conseguía una oveja cada semana, con lo que tenían suficiente alimento para vivir.
En 1892 en una misión por Valcheta encuentra a la tribu de Sayhueque. El padre Pedro Bonacina escribió:
Fuimos también a los toldos de Sayhueque, que a la sazón estaba de paso para Valcheta. ¡El cacique! ¡El gran rey del tiempo! ¡El príncipe del desierto!… El actual Sayhueque ya no era el de antes. (...) algo conservaba de su altivez y poderío de rey de las pampas. El Cacique se me presentó ya viejo, decaído, aplastado, desgarbado, zurdo, sin ninguna dignidad… Eso sí, de a caballo se engrandecía, se percibían los rastros de su perdido imperio y autoridad. Pero de a pie no era más que un indio viejo, un león desmelenado…
En 1892 el Vicario Apostólico le confió una difícil misión en Rawson, la capital del Chubut, que no era más que una aldea. Organizó la parroquia, y poco a poco, logró amigarse con católicos y protestantes, que al principio, fueron muy hostiles con él. En 1894 realizó giras apostólicas por Choele Choel, Chañares, Chimpay, Chichinales, General Roca y el cauce del Río Negro en que impartía sacramentos.
En 1895, hizo su profesión perpetua en Viedma y a solicitud de Cagliero, se trasladó a Fortin Mercedes, a orillas del río Colorado. El padre Pedro Bonacina lo visitaba desde 1887, asumió como director en 1895 y se quedó por más de 20 años.

En sus memorias narra…
Fortín Mercedes. Principios. Estamos en pleno desierto. Los habitantes están diseminados a grandes distancias unos de otros. En Fortín Mercedes había una casa de comercio y la estación telegráfica. En total dos familias. El 29 de junio tomamos posesión de unas 20 hectáreas de terreno en la costa del río, que ocupaban parte del antiguo fuerte en destrucción, pensando en levantar un espacioso colegio sobre una colina, desde la que se puede ver el valle y la campaña circundante. No hay señal de civilización alrededor. Sólo el hilo del telégrafo nos mantiene unidos con el resto del mundo y la galera o correo nacional que de 10 en 10 días pasa en un azaroso viaje cruzando la pampa argentina.
El Sr. José Luro, donante de la tierra y de los materiales, hizo que, con la aprobación del Vicario Apostólico, el 16 de julio de 1895 bendijera el inicio de las obras.
Se fundó un colegio con internado para la educación de un elevado número de niños, hijos de colonos, peones y estancieros. También supo ser hospital, correo, servicio meteorológico, lugar de capacitación agropecuaria y de distribución de semillas y, espacio de encuentro para todos los vecinos en aquellos años.
En el Boletín Salesiano de 1910, el padre Bonacina informa sobre las actividades pastorales, educativas y productivas que se desarrollaban en Fortín Mercedes. La noria podría abastecer de 400 m cúbicos de agua en 24 h. Así obtenían el riego para el cultivo: tenían uvas, cerezos, ciruelos, granados y hasta algodoneros.
En Fortín Mercedes construyeron islas con puentes y jardines, donde todos eran recibidos, particularmente las personas más humildes, tratadas como si fuesen viejos amigos; esos lugares eran la delicia de escolares, vecinos y peregrinos.
Bonacina era un hombre muy sacrificado y trabajador, habilísimo agricultor. Demostró, cuán fértiles eran las tierras de la zona, que, racionalmente trabajadas y cultivadas, se convertían en un oasis, ganando espacios al desierto. Enseñó a la gente a aprovechar el agua del río, a alimentarse también con pescado y no tan solo de carne, a cultivar frutas y verduras.
No existiendo ni el más humilde dispensario de primeros auxilios, también debió ejercer de médico local y hasta de cirujano, ya que, los enfermos debían viajar a Viedma o a Bahía Blanca por territorios sin caminos. Ante esta situación, el padre Pedro se proveyó de libros de medicina y se pasó largas noches, a la luz de una vela, estudiando para adquirir conocimientos médicos.
Estableció una farmacia y al llegar al atardecer de cada jornada visitaba a los enfermos para ofrecerles medicinas y animarlos con su palabra de consuelo.
A principios de 1908 hubo una epidemia de escarlatina que llegó a los colegios de Fortín Mercedes, el P. Pedro hizo intervenir al P. Garrone, pero ante la muerte de 6 alumnos se decidió la clausura de ambos colegios.
En 1915, el padre Pedro pasó a Carmen de Patagones para regir el Colegio y la parroquia del lugar. Ahí continuó trabajando al cuidado de los pobres que acudían para recibir su ración de víveres, que el párroco distribuía personalmente.
Cuando hubo necesidad de personal en la obra salesiana de Junín de los Andes, el padre Pedro, aunque ya escaso de fuerzas, aceptó. Manifestaba que le recordaba sus mejores años de misionero. El 24 de septiembre de 1927, falleció.
En una carta del padre Zacarías Genghini encontramos este relato:
No sé cómo describir el acompañamiento al cementerio. Fue una apoteosis, un triunfo más que un entierro. Estaba todo el pueblo de Junín, todas las autoridades, los comerciantes cerraron las puertas de los negocios, había estancieros, industriales, trabajadores, más de sesenta niños acompañando la cruz parroquial, las asociaciones de Angelitos, Hijas de María, Sagrado Corazón, María Auxiliadora, cada una con su estandarte enlutado, caballeros que vinieron expresamente de San Martín de los Andes para el acompañamiento fúnebre. Fue el primer y único entierro que acompañaron todos los pobladores de Junín. Una prueba que manifiesta el aprecio y veneración que tenían al padre Pedro, fue la propuesta y resolución espontáneamente manifestada de querer edificar ellos mismos un panteón y revestir de zinc el ataúd, para la mejor conservación de los restos.
(...) Tanta concurrencia, el silencio y devoción que los acompañaron en el trayecto desde la iglesia al cementerio, animó al suscrito a dirigirles la palabra e instarlos a practicar los sabios y saludables consejos que recibieron del malogrado padre Bonacina.
Fuente: Carta particular que el padre Zacarías Genghini envió al superior de la misión, padre Manachino. Periódico Misiones de la Patagonia. Colegio Salesiano de Viedma. Año III. Octubre de 1927, N°26
Los restos mortales del padre Pedro Bonacina descansan en el precioso Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes.

Bernabé, Juan
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BJ · Persona · 1860 - 1932

Juan Bernabé nació en Trento en 1860, cuando la zona formaba parte del imperio austríaco. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de Innsbruck. Luego de pasar por Barcelona, llegó a Magallanes hacia 1887.
Se destacó como misionero, arquitecto, proyectista, ingeniero, albañil y docente. Sus edificios se extienden desde Puerto Deseado hacia el sur, incluyendo el sector austral chileno y las Islas Malvinas.
Sus conocimientos profesionales, habilidades manuales y talento creativo, le permitieron participar activamente en dichas construcciones desde la creación del proyecto hasta la elaboración de la madera, siendo incluso pionero en la fabricación de ladrillos. Con la ayuda de algunos migrantes croatas, fabricaron los primeros hornos de ladrillos de la región, que daban mayor firmeza y seguridad a las construcciones. Las forraban con diarios para aislarlas del frío y del viento implacable. Para conseguir la madera que era imposible obtener en Río Grande o en Río Gallegos, con la ayuda de los lugareños y de otros Salesianos, organizó un aserradero en la Isla Dawson. Considerando la precariedad de las comunicaciones y la pobreza de recursos disponibles en esos tiempos, su labor es aún más sorprendente.
Todas las iglesias católicas construidas en la Patagonia austral y en Tierra del Fuego entre 1887 y 1932 fueron realizadas a partir de sus proyectos y bajo su dirección de obra: se contabilizaron 22 templos y 5 colegios. Sus edificios se extienden desde Puerto Deseado hacia el sur, incluyendo el sector austral chileno y las islas Malvinas.
El que sigue es un listado de las obras del padre Juan Bernabé en la Patagonia realizado por LOLICH, Liliana, en base a los datos proporcionados por FERNÁNDEZ MALLO (2003) en su obra: La acción constructora del Padre Juan Bernabé S.D.B. en la Prefectura Apostólica de la Patagonia Meridional y la Tierra del Fuego. Punta Arenas.

  1. Primera capilla salesiana. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  2. Iglesia Misión San Rafael. Isla Dawson Magallanes, Chile
  3. Iglesia en Plaza de Armas (destruida luego por un incendio) Punta Arenas, Magallanes, Chile
  4. Iglesia de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria. Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina
  5. Parroquia Nuestra Señora de la Merced. Ushuaia, T. del Fuego, Argentina
  6. Parroquia Nuestra Señora de Luján. Catedral de Río Gallegos. R. Gallegos, Santa Cruz, Argentina
  7. Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Catedral de Punta Arenas. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  8. Capilla Mortuoria Salesiana. Cementerio Punta Arenas, Chile
  9. Capilla Asilo de Niñas Huérfanas. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  10. Iglesia San Francisco de Sales. Porvenir, Magallanes, Chile
  11. Capilla de San José. Tres Puentes Barranco Amarillo, Magallanes
  12. Capilla de San Antonio de Padua. Leñadura, Magallanes, Chile
  13. Catedral de Puerto Santa Cruz. Prov. Santa Cruz, Argentina
  14. Capilla de Nuestra Señora del Carmen. Río Seco, Magallanes, Chile
  15. Iglesia Parroquia. San Miguel Arcángel Punta Arenas, Magallanes, Chile
  16. Capilla de los Santos Ángeles. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  17. Capilla del Colegio María Auxiliadora. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  18. Capilla del Niño Jesús de Praga. Miraflores, Punta Arenas, Chile
  19. Santuario de María Auxiliadora, Don Bosco. Punta Arenas, Magallanes, Chile
  20. Templo Parroquial de María Auxiliadora. Puerto Natales, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio San José. Punta Arenas, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio Sagrada Familia. Punta Arenas, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio María Auxiliadora. Punta Arenas, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio Don Bosco. Punta Arenas, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio María Auxiliadora. Puerto Natales, Magallanes, Chile
    s/f. Colegio María Auxiliadora. Porvenir, Magallanes, Chile

Se debe agregar la Iglesia de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria en los Chorrillos, construída entre 1895 y 1894 y destruida en diciembre de 1896 por un incendio.
Además de ser el “arquitecto de monseñor Fagnano” construyendo las iglesias de Puerto Santa Cruz, Río Gallegos y Punta Arenas, entre otras, fue un excelente administrador.
Falleció a consecuencia de la caída de un andamio mientras inspeccionaba las obras del Santuario María Auxiliadora, en Punta Arenas, el 29 de julio de 1932 a los 72 años de edad.

Beauvoir, José María
AR-AHS ARS/BB ISAAR 4.BJo · Persona · 1850 - 1930

José María Beauvoir, nació en Alassio, Reino de Piamonte, el 1 de junio de 1850. Ingresó al Oratorio el 18 de octubre de 1866. Allí estudió, obteniendo el título de maestro elemental.
El 9 de octubre de 1869 ingresó al noviciado. Recibió el hábito talar de manos de don Miguel Rúa, el 18 de marzo de 1871. El 16 de septiembre de 1873 hizo la primera profesión religiosa y, la profesión perpetua, el 16 de mayo de 1876.
Ya salesiano, fue maestro y asistente y, al mismo tiempo, estudiante de Filosofía y Teología. El 15 de septiembre de 1875 recibió el subdiaconado en Casale; el diaconado en Alberga el 7 de noviembre y fue ungido sacerdote por monseñor Manacorda en Fosano, el 18 de diciembre de ese mismo año. Se desempeñó como docente en Alazio desde 1876 a 1878.
Por invitación de don Bosco partió hacia América como misionero. El 2 de enero de 1879 acompañó la cuarta expedición misionera de Salesianos y la segunda de las Hijas de María Auxiliadora, recalando en Montevideo y en Buenos Aires.
Su primer campo de apostolado americano fue el incipiente colegio de San Carlos de Almagro: allí ejerció la docencia y prestó su colaboración como vice-párroco en la parroquia salesiana que se extendía hasta la localidad de Flores.
Fue trasladado a La Boca, donde enfermó a principios del mes de agosto de 1881. Ese mismo mes, si bien convaleciente, fue enviado a acompañar al padre José Fagnano a Carmen de Patagones, arribando el 30 de agosto de 1881.
Ese mismo año, el padre Beauvoir inició, junto al padre Domingo Milanesio, su primera gira apostólica a Guardia Mitre. Por desavenencias entre ambos regresó a Viedma y el 30 de agosto de 1882 inició una nueva excursión misionera a lo largo del Río Negro. Visitó Cubanea, Pringles, Fortín Mercedes, Conesa y Choele Choel.
El 11 de ese mismo mes, emprendió una nueva gira en una expedición más extensa, hasta el fuerte General Roca, donde estaba acantonado el ejército y habitaban varias tribus. Allí se incorporó a las tropas del general Conrado Villegas como capellán. El 1 de enero de 1883 celebró la Eucaristía a orillas del río Collón Curá y el 4 partió hacia la cordillera hasta las orillas del lago Nahuel Huapi, donde catequizó a la tribu de Curruhinca. El 20 de mayo ya estaba de regreso en General Roca, y poco tiempo después, en Viedma.
Un confuso acontecimiento, en medio de la persecución religiosa que acontecía en el país, el padre Beauvoir, entonces párroco de Viedma, tuvo que emigrar a Buenos Aires, porque las autoridades militares lo culparon a él del incendio de la iglesia.
Creadas la Prefectura y el Vicariato Apostólico, en 1884 el arzobispo de Buenos Aires lo nombró primer capellán del territorio nacional de Santa Cruz. Allí realizó el primer casamiento de la región. En marzo de 1886 fue enviado por monseñor Juan Cagliero, junto al padre Ángel Savio, a la gobernación de Santa Cruz, convirtiéndose en los primeros en ejercer la enseñanza en la provincia.
Ese año recorrió el estrecho de Magallanes junto a una comisión enviada por el entonces gobernador, Carlos Moyano al Cabo Vírgenes.
En 1887 los padres Beauvoir y Savio regresaron a Puerto Deseado en el vapor “Magallanes”. Fuertes vientos provocaron el naufragio de la nave cerca del puerto. Los viajeros y tripulantes fueron rescatados por el navío chileno “Mercurio” en viaje a Punta Arenas. Repuestos del susto viajaron a Ushuaia.
Fue también fundador de la Presencia Salesiana de Río Gallegos en 1888 y precursor de la Obra Salesiana en San Julián.
El 11 de noviembre de 1893 el P. Beauvoir con los otros primeros misioneros: los hermanos coadjutores Antonio Bergese, Pablo Ronchi y Juan Ferrando, fundaron La Candelaria. Se instalaron en Barrancos Negros, al margen norte del Río Grande y en 1894 se mudó a Los Chorrillos donde Beauvoir reside hasta agosto de 1896, año en que viajó a Italia, llevando al Archivo Central las crónicas de la misión. En diciembre de ese año, la misión se incendió.
En todo este proceso los salesianos constataron que las matanzas hacia los originarios no cedieron y no dejaron de denunciarlas: Beauvoir, Borgatello, Carvajal, Migone, Bernabé y Fagnano denuncian el pago de los estancieros por cada “cabeza de indio”. Beauvoir, en sus memorias escribe: “Para que los indios, acosados por el hambre, no roben ovejas, los estancieros contaban con cuadrillas de peones a caballos que, armados de buenos rifles y cuchillos, recorrían todo lo largo de los alambrados; y a cuantos desgraciados indígenas les venían a la vista, les daban balas hasta alcanzarlos, y cortándoles las cabezas, se las llevaban al dueño, que les daba por cada una de ellas, una libra esterlina”.
Retirado a Punta Arenas, Chile, pensó dejar constancia de toda su experiencia y comenzó a trabajar en escritos sobre lingüística y etnografía. Publicó en 1900 su “Pequeño diccionario de idioma fueguino Ona”, editado en Buenos Aires por la Escuela Tipográfica Salesiana, con un amplio éxito en los ambientes científicos de su época y que aún hoy es estudiado por científicos y lingüistas en el ámbito académico.
En 1907 publicaron en Turín su segundo libro: “Pequeño álbum de retratos de aborígenes fueguinos y patagónicos y de varias apreciaciones de las misiones salesianas de la Patagonia Meridional y de la Tierra del Fuego, editado también por la Escuela Tipográfica Salesiana.
En 1915 apareció en Buenos Aires su tercera publicación: “Los Onas, tradiciones, costumbres y lengua”. Seis años más tarde, en 1921, publicó en Puerto Deseado, su residencia en ese tiempo, su cuarto y último escrito: “Leyendas Onas”. En esta población construyó y fundó en 1926, el colegio salesiano San José.
José María Beauvoir falleció el 29 de abril del año 1930, en Buenos Aires.