José María Beauvoir, nació en Alassio, Reino de Piamonte, el 1 de junio de 1850. Ingresó al Oratorio el 18 de octubre de 1866. Allí estudió, obteniendo el título de maestro elemental.
El 9 de octubre de 1869 ingresó al noviciado. Recibió el hábito talar de manos de don Miguel Rúa, el 18 de marzo de 1871. El 16 de septiembre de 1873 hizo la primera profesión religiosa y, la profesión perpetua, el 16 de mayo de 1876.
Ya salesiano, fue maestro y asistente y, al mismo tiempo, estudiante de Filosofía y Teología. El 15 de septiembre de 1875 recibió el subdiaconado en Casale; el diaconado en Alberga el 7 de noviembre y fue ungido sacerdote por monseñor Manacorda en Fosano, el 18 de diciembre de ese mismo año. Se desempeñó como docente en Alazio desde 1876 a 1878.
Por invitación de don Bosco partió hacia América como misionero. El 2 de enero de 1879 acompañó la cuarta expedición misionera de Salesianos y la segunda de las Hijas de María Auxiliadora, recalando en Montevideo y en Buenos Aires.
Su primer campo de apostolado americano fue el incipiente colegio de San Carlos de Almagro: allí ejerció la docencia y prestó su colaboración como vice-párroco en la parroquia salesiana que se extendía hasta la localidad de Flores.
Fue trasladado a La Boca, donde enfermó a principios del mes de agosto de 1881. Ese mismo mes, si bien convaleciente, fue enviado a acompañar al padre José Fagnano a Carmen de Patagones, arribando el 30 de agosto de 1881.
Ese mismo año, el padre Beauvoir inició, junto al padre Domingo Milanesio, su primera gira apostólica a Guardia Mitre. Por desavenencias entre ambos regresó a Viedma y el 30 de agosto de 1882 inició una nueva excursión misionera a lo largo del Río Negro. Visitó Cubanea, Pringles, Fortín Mercedes, Conesa y Choele Choel.
El 11 de ese mismo mes, emprendió una nueva gira en una expedición más extensa, hasta el fuerte General Roca, donde estaba acantonado el ejército y habitaban varias tribus. Allí se incorporó a las tropas del general Conrado Villegas como capellán. El 1 de enero de 1883 celebró la Eucaristía a orillas del río Collón Curá y el 4 partió hacia la cordillera hasta las orillas del lago Nahuel Huapi, donde catequizó a la tribu de Curruhinca. El 20 de mayo ya estaba de regreso en General Roca, y poco tiempo después, en Viedma.
Un confuso acontecimiento, en medio de la persecución religiosa que acontecía en el país, el padre Beauvoir, entonces párroco de Viedma, tuvo que emigrar a Buenos Aires, porque las autoridades militares lo culparon a él del incendio de la iglesia.
Creadas la Prefectura y el Vicariato Apostólico, en 1884 el arzobispo de Buenos Aires lo nombró primer capellán del territorio nacional de Santa Cruz. Allí realizó el primer casamiento de la región. En marzo de 1886 fue enviado por monseñor Juan Cagliero, junto al padre Ángel Savio, a la gobernación de Santa Cruz, convirtiéndose en los primeros en ejercer la enseñanza en la provincia.
Ese año recorrió el estrecho de Magallanes junto a una comisión enviada por el entonces gobernador, Carlos Moyano al Cabo Vírgenes.
En 1887 los padres Beauvoir y Savio regresaron a Puerto Deseado en el vapor “Magallanes”. Fuertes vientos provocaron el naufragio de la nave cerca del puerto. Los viajeros y tripulantes fueron rescatados por el navío chileno “Mercurio” en viaje a Punta Arenas. Repuestos del susto viajaron a Ushuaia.
Fue también fundador de la Presencia Salesiana de Río Gallegos en 1888 y precursor de la Obra Salesiana en San Julián.
El 11 de noviembre de 1893 el P. Beauvoir con los otros primeros misioneros: los hermanos coadjutores Antonio Bergese, Pablo Ronchi y Juan Ferrando, fundaron La Candelaria. Se instalaron en Barrancos Negros, al margen norte del Río Grande y en 1894 se mudó a Los Chorrillos donde Beauvoir reside hasta agosto de 1896, año en que viajó a Italia, llevando al Archivo Central las crónicas de la misión. En diciembre de ese año, la misión se incendió.
En todo este proceso los salesianos constataron que las matanzas hacia los originarios no cedieron y no dejaron de denunciarlas: Beauvoir, Borgatello, Carvajal, Migone, Bernabé y Fagnano denuncian el pago de los estancieros por cada “cabeza de indio”. Beauvoir, en sus memorias escribe: “Para que los indios, acosados por el hambre, no roben ovejas, los estancieros contaban con cuadrillas de peones a caballos que, armados de buenos rifles y cuchillos, recorrían todo lo largo de los alambrados; y a cuantos desgraciados indígenas les venían a la vista, les daban balas hasta alcanzarlos, y cortándoles las cabezas, se las llevaban al dueño, que les daba por cada una de ellas, una libra esterlina”.
Retirado a Punta Arenas, Chile, pensó dejar constancia de toda su experiencia y comenzó a trabajar en escritos sobre lingüística y etnografía. Publicó en 1900 su “Pequeño diccionario de idioma fueguino Ona”, editado en Buenos Aires por la Escuela Tipográfica Salesiana, con un amplio éxito en los ambientes científicos de su época y que aún hoy es estudiado por científicos y lingüistas en el ámbito académico.
En 1907 publicaron en Turín su segundo libro: “Pequeño álbum de retratos de aborígenes fueguinos y patagónicos y de varias apreciaciones de las misiones salesianas de la Patagonia Meridional y de la Tierra del Fuego, editado también por la Escuela Tipográfica Salesiana.
En 1915 apareció en Buenos Aires su tercera publicación: “Los Onas, tradiciones, costumbres y lengua”. Seis años más tarde, en 1921, publicó en Puerto Deseado, su residencia en ese tiempo, su cuarto y último escrito: “Leyendas Onas”. En esta población construyó y fundó en 1926, el colegio salesiano San José.
José María Beauvoir falleció el 29 de abril del año 1930, en Buenos Aires.
Juan Bernabé nació en Trento en 1860, cuando la zona formaba parte del imperio austríaco. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de Innsbruck. Luego de pasar por Barcelona, llegó a Magallanes hacia 1887.
Se destacó como misionero, arquitecto, proyectista, ingeniero, albañil y docente. Sus edificios se extienden desde Puerto Deseado hacia el sur, incluyendo el sector austral chileno y las Islas Malvinas.
Sus conocimientos profesionales, habilidades manuales y talento creativo, le permitieron participar activamente en dichas construcciones desde la creación del proyecto hasta la elaboración de la madera, siendo incluso pionero en la fabricación de ladrillos. Con la ayuda de algunos migrantes croatas, fabricaron los primeros hornos de ladrillos de la región, que daban mayor firmeza y seguridad a las construcciones. Las forraban con diarios para aislarlas del frío y del viento implacable. Para conseguir la madera que era imposible obtener en Río Grande o en Río Gallegos, con la ayuda de los lugareños y de otros Salesianos, organizó un aserradero en la Isla Dawson. Considerando la precariedad de las comunicaciones y la pobreza de recursos disponibles en esos tiempos, su labor es aún más sorprendente.
Todas las iglesias católicas construidas en la Patagonia austral y en Tierra del Fuego entre 1887 y 1932 fueron realizadas a partir de sus proyectos y bajo su dirección de obra: se contabilizaron 22 templos y 5 colegios. Sus edificios se extienden desde Puerto Deseado hacia el sur, incluyendo el sector austral chileno y las islas Malvinas.
El que sigue es un listado de las obras del padre Juan Bernabé en la Patagonia realizado por LOLICH, Liliana, en base a los datos proporcionados por FERNÁNDEZ MALLO (2003) en su obra: La acción constructora del Padre Juan Bernabé S.D.B. en la Prefectura Apostólica de la Patagonia Meridional y la Tierra del Fuego. Punta Arenas.
- Primera capilla salesiana. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Iglesia Misión San Rafael. Isla Dawson Magallanes, Chile
- Iglesia en Plaza de Armas (destruida luego por un incendio) Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Iglesia de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria. Río Grande, Tierra del Fuego, Argentina
- Parroquia Nuestra Señora de la Merced. Ushuaia, T. del Fuego, Argentina
- Parroquia Nuestra Señora de Luján. Catedral de Río Gallegos. R. Gallegos, Santa Cruz, Argentina
- Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Catedral de Punta Arenas. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Capilla Mortuoria Salesiana. Cementerio Punta Arenas, Chile
- Capilla Asilo de Niñas Huérfanas. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Iglesia San Francisco de Sales. Porvenir, Magallanes, Chile
- Capilla de San José. Tres Puentes Barranco Amarillo, Magallanes
- Capilla de San Antonio de Padua. Leñadura, Magallanes, Chile
- Catedral de Puerto Santa Cruz. Prov. Santa Cruz, Argentina
- Capilla de Nuestra Señora del Carmen. Río Seco, Magallanes, Chile
- Iglesia Parroquia. San Miguel Arcángel Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Capilla de los Santos Ángeles. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Capilla del Colegio María Auxiliadora. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Capilla del Niño Jesús de Praga. Miraflores, Punta Arenas, Chile
- Santuario de María Auxiliadora, Don Bosco. Punta Arenas, Magallanes, Chile
- Templo Parroquial de María Auxiliadora. Puerto Natales, Magallanes, Chile
s/f. Colegio San José. Punta Arenas, Magallanes, Chile
s/f. Colegio Sagrada Familia. Punta Arenas, Magallanes, Chile
s/f. Colegio María Auxiliadora. Punta Arenas, Magallanes, Chile
s/f. Colegio Don Bosco. Punta Arenas, Magallanes, Chile
s/f. Colegio María Auxiliadora. Puerto Natales, Magallanes, Chile
s/f. Colegio María Auxiliadora. Porvenir, Magallanes, Chile
Se debe agregar la Iglesia de la Misión de Nuestra Señora de la Candelaria en los Chorrillos, construída entre 1895 y 1894 y destruida en diciembre de 1896 por un incendio.
Además de ser el “arquitecto de monseñor Fagnano” construyendo las iglesias de Puerto Santa Cruz, Río Gallegos y Punta Arenas, entre otras, fue un excelente administrador.
Falleció a consecuencia de la caída de un andamio mientras inspeccionaba las obras del Santuario María Auxiliadora, en Punta Arenas, el 29 de julio de 1932 a los 72 años de edad.
Maggiorino Borgatello nació en Varengo, Italia el 8 de febrero de 1857. Llegó al oratorio de Don Bosco a los 16 años. Hizo los votos perpetuos como salesiano en Lanzo en 1877 y se ordenó sacerdote en 1880 en Lucca, donde fue director espiritual hasta 1884 y desempeñó la misma tarea en Turín, en 1885. Luego fue prefecto de la sacristía del templo Sagrado Corazón de Roma hasta 1886. Luego se enfermó y tras la muerte de Don Bosco, en 1888, pidió a Don Rúa ir a la Patagonia, a cumplir el sueño de Don Bosco.
Desde 1888, Fagnano lo destinó a atender la capilla de Punta Arenas que tomó el rango de parroquia en 1901 y de la cual fue párroco y rector hasta 1912. Impresiona la meticulosidad con que llevaba los libros parroquiales. Dejó varios cuadernos, de doscientas páginas cada uno, con el título de “Crónica de las funciones de la parroquia de Punta Arenas”.
En 1893 inició en Magallanes un Museo etnográfico y de ciencias naturales, que bautizó como “Museo Territorial Salesiano” y que ahora se denomina Museo “Maggiorino Borgatello”. Reunió una amplia colección de objetos etnográficos, piezas arqueológicas, fósiles y ejemplares de flora y fauna local. Hay ejemplares únicos: el “perro fueguino”, por ejemplo, especie extinguida desde hace muchos años. También, junto a Lino Carbajal y Durando, fue responsable de la presentación de las misiones fueguinas en la Exposición de Arte Sacro desarrollada en Turín en 1898.
Fue director de las misiones de San Rafael en isla Dawson hasta su cierre en 1911. El desempeño de esta tarea le sirvió para conocer mejor a los naturales que vagaban por los canales fueguinos. Hombre prolijo como era, estudió la lengua de aquellos aborígenes: onas, yaganes y alacalufes (sic) y se aventuró a hacer un parangón de esas tres lenguas con la de los tehuelches de la Patagonia.
Estuvo en Nuestra Señora de la Candelaria en 1913, donde levantó dos locales importantes: uno para el servicio meteorológico y otro para el Museo de la Misión que inauguró en junio de 1913, que lleva el nombre de “Monseñor Fagnano” y aún está en funcionamiento.
En el Boletín Salesiano se pueden leer no pocas relaciones, que Borgatello remitía desde las misiones. Describe las tierras sureñas “con tinta muy negra”, relata el desastre que significó para los indígenas la invasión de los buscadores de oro en Tierra del Fuego, “con daño inmenso de los desdichados indios, en parte asesinados, o sino, sometidos a dura esclavitud”. En su escrito “Florecillas Silvestres” relata la muerte ejemplar y santa de decenas de aborígenes, particularmente de niños. En “Flores Magallánicas”, otros escritos en torno de las misiones. Gracias a su detallada escritura podemos conocer los hechos más destacados y los movimientos poblacionales y del personal de las misiones.
A pesar de las críticas que le propició en vida, tras la muerte de Fagnano escribió su vida de forma enteramente laudatoria.
Borgatello, vuelto a su patria, estuvo por poco tiempo en Roma y luego puso pie en el Oratorio de Valdocco y desempeñó el cargo de vicepárroco y prefecto de sacristía de la basílica de María Auxiliadora durante 14 años, donde trabajó con celo hasta el final de sus días. Durante su estadía en Valdocco escribió sus memorias.
Su trabajo misionero y etnográfico fue relatado por él mismo en las siguientes publicaciones:
• “Le Nozze D’Argento ossia 25 ani della missione salesiana della Patagonia Merid. E Terra del Fuoco. Prefettura apostólica Di Mons. Giuseppe Fagnano (1887-1912), Societá Editrice Internazionale, Torino, 1921.
• “Fiorellini silvestri Magellanici”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1920.
• “Florecilla silvestre del Magallanes”, Escuela Tipográfica Salesiana, Turín, 1924.
• “Padre José Fagnano Vero, misionero salesiano. Vida y obra”, (Con Buvinic) Ed. Salesiana, Santiago de Chile, 1975.
• “Patagonia meridionale e terra del fuoco, memorie di un missionario, nel cinquantenario delle misión salesiane”, Società Editrice Internazionale, Turín, 1929.
• “Nella Terra del fuoco, memorie di un missionario salesiano”, società editrice internazionale, Turín, 1920.
• “Un conquistatore d’anime Monseñor Gius.Fagnano”, En Letture Cattoliche, No 856, Turín, 1994.
Murió en Turín el 20 de diciembre de 1929.
La misión se fundó el 13 de junio de 1893. En 1886 Fagnano había presenciado la matanza al pueblo Selk'nam en manos del capitán Ramón Lista, mientras participaba de la expedición científico militar que lo llevaría hasta Punta Arenas, sede de la Prefectura Apostólica. Decidió entonces fundar en las proximidades del Río Grande una misión en favor del pueblo selk´nam, para protegerlos del genicidio al que estaban siendo sometidos.
Se necesitaron tres emplazamientos hasta llegar al definitivo: el primero fue Barrancos Negros, Puerto Golondrina. Se fundó el 11 de noviembre de 1893, pero allí la tierra era anegadiza, de modo que se trasladaron a la segunda ubicación a dos kilómetros y medio, en “Los Chorrillos”, pero la misión que ya tenía dos capillas, la casa de los salesianos, la casa de las Hijas de María Auxiliadora, anchos corredores para los recreos, salones dormitorios, salones de clases, talleres, comedores... se incendió, el 12 de diciembre de 1896. Durante un año las hermanas durmieron en las casitas que habían construído para las indias y los salesianos en un cobertizo utilizado para guardar objetos.
En Cabo Domingo se realizó la tercera y definitiva instalación, inaugurada el 6 de noviembre de 1897. Las construcciones se realizaron todas por separado, para poder contener el fuego, en caso de que volviera a suceder.
La vida cotidiana en la misión: salían a pasear salesianos y originarios, los niños tenían clases, las mujeres asistían a talleres para aprender a hilar y tejer con las hermanas, los hombres acompañaban a los salesianos en el trabajo del campo, y al final del día, cada familia construía su toldo en los terrenos de la misión para alojarse. Los salesianos faenaban una vaca por día para alimentar a los 350 indios que frecuentaban los terrenos de la misión.
Eran abastecidos económicamente por los barcos que enviaba Fagnano desde Punta Arenas: la goleta María Auxiliadora y el vapor Torino. También compraron lanares, en 1897 para que los originarios se aprendieran a criarlos y pudieran usarlos para su manutención. En 1912, se comenzó a pagar a los originarios por su trabajo de crianceros, esquiladores y pastores de ovejas.
En las crónicas, los salesianos todas las semanas hacían una lista de los trabajos realizados, entre los que incluyen: arreglar los alambrados, contar y enfardar cueros y lanas, el marcado de los animales, atender la ropa, recoger y cortar leña (para ellos y las hermanas) cortar turba, atender al comedor, la ración, componer zapatos, cortarle las uñas a los caballos, trabajar en la huerta, atender a los enfermos, el cuidado y mantenimiento de la casa, hacer muebles, reparar el piso, forrar con papel el comedor, hacer las ventanas, etc.
También se registra en las crónicas las muertes de los originarios: su nombre, su edad, el parentezco y la causa.
Mucho esfuerzo hicieron los salesianos para poder obtener los terrenos, ya que para comprarlos debían ocuparlos y eso dispersó a la comunidad: los salesianos vivían solos, en viviendas precarias, uno o dos en cada terreno. Finalmente los lograron escriturar en 1913. Pero en 1914 fueron vendidos por ser acusados de latifundistas a la Sociedad Menéndez Behety. En 1934 el padre Aliberti logró comprar 2464 hectáreas con la intención de formar la escuela agrícola que fue oficializada en 1946 y que aún funciona.
Juan Zenone nació en Piossasco, Novara, Italia. Hay divergencia en la documentación sobre su fecha de nacimiento. El P. Pietro Stella, quien redactó su carta mortuoria, dice que tenía 69 años al morir, y el libro de Salesiani Defunti dice que tenía 73 años.
Quedó huérfano de padre y madre a los 9 años de edad. Estudió en el San Juan Evangelista de Turín y terminó el secundario en Valsálice. Fue alumno protegido de Felipe Rinaldi, quien lo apreciaba mucho. Realizó los votos perpetuos en 1890 en Foglizzo, Turín, y se ordenó sacerdote en Punta Arenas, Chile, en 1895.
Vino a América en 1892 donde permaneció hasta 1923. Llegó a la misión de la Candelaria en agosto de 1895. Fue el primer maestro rural de los nativos.
El padre Beauvoir en sus memorias, entre otras cosas, escribió de Zenone:
Si bien de constitución muy delicada y de salud precaria, trabajaba como un mártir, atendiendo constantemente a los niños... Les daba clase cuatro horas por día, los asistía siempre y en todas partes con singular paciencia. Los ocupaba con la música y con variados trabajitos, los llevaba a paseo; era paciente con ellos, tolerando sus travesuras infantiles, y muy benigno al corregirlos y castigarlos cuando cometían faltas. Era de una humildad y obediencia a toda prueba; atento y activo: en suma, el padre Juan Zenone era muy virtuoso; era un verdadero salesiano. Por eso, todos lo apreciaban. Doy gracias a Dios por haberme tocado un compañero así.
Fundó la casa de Santa Inés en el Río Fuego, con la intención de acoger a los indios desalojados de la Isla Dawson. Esa casa funcionó tres lustros, fue su primer y único director. Fundó además la casa de San José del Lago Fagnano, actual Tolhuin. Y vivió algún tiempo en en la actual Estancia Viamonte a 47 km al sur de Río Grande, junto con los hermanos Bridges, protestantes, enseñando a los originarios a criar, bañar y esquilar ovejas, de modo que pudieran insertarse en el mercado laboral.
Aprendió el idioma y dejó escritos vocabularios. Dejó su trabajo registrado en los libros de bautismo de campo, un verdadero tesoro no sólo para la Iglesia, ya que rinden cuenta de la existencia de unos trescientos selk’nam en el territorio que recibieron el bautismo. Él es el cronista de los primeros años de la misión. Sus relatos no registran el frío ni las adversidades de la misión, sin embargo, registra las muertes de los indios como lo único que sucede en el día y a veces en la semana, de lo que inferimos que ha sufrido mucho al respecto.
El frío y las condiciones precarias de la vida en el extremo sur habían minado su salud. Comenzó a beber, lo que le generó deudas y dificultades con sus hermanos y superiores. Restringieron sus movimientos y debía pedir permiso para salir.
Los últimos años, ya enfermo de alcoholismo, regresó en 1923 a su tierra natal en Piossasco Italia, donde murió el 23 de marzo de 1941.